¿Qué es lo más importante de un camino recorrido?: el principio, el final, las etapas, la preparación, los imprevistos, la compañía, el guía, el mapa, los preparativos, el paisaje, la dirección...Pues si, como casi todo en la vida, lo importante será tener de todo un poco para garantizar un buen resultado.
En educación, pasa lo mismo, y en evaluación aún más, las famosas preguntas que siempre que reflexionamos sobre nuestra propia práctica docente de ¿Quién participa en la evaluación?:autoevaluación, coevaluación, heteroevaluación, evaluación participativa. O la pregunta de ¿Cómo evaluamos?: estrategias de evaluación, calificar, momentos de evaluación, recogida de evidencias...Siempre ha sido todo un reto profesional mi tener despajadas las incertidumbres que genera la aplicación de los procesos de evaluación en la práctica docente.
La clave de la buena docencia está en ser buen gestos de todas las variables que intervienen en el acto educativo: buen gestor de personas y emociones, buen gestor del conocimiento, y sobre todo buen gestos del diseño curricular. Tenemos que ser expertos en manejo del currículum con todos sus componentes: entre ellos la evaluación.
Para mí una de las claves de éxito de la labor docente está cuando un joven se sitúa delante tuya y manifiesta "esto no lo sé y quiero aprenderlo". Aquí es donde se muestra la eficacia de un proceso de evaluación bien consolida desde la buena gestión y desempeño del docente: evaluación inicial conectado con el los intereses y aprendizajes previos del alumnado, reconocimiento del progreso por el transito curricular desde el punto de partida marcado por la evaluación inicial. participación en el proceso de evaluación desde autocorrección o corrección entre iguales de las producciones escolares, conocimiento del camino completo y de las etapas en el proceso de aprendizaje, el alumno siempre sane de donde ha partido, hacia dónde tiene que llegar y en qué momento está, y los recursos que tiene a su disposición para llegar al final, este proceso es el que importa, lo anecdótico es que al final nos ponemos de acuerdo en calificar con un número el proceso ,sea al principio, en medio o al final.
Esta es la mejor manera de involucrar al alumnado en su propio proceso de formación y crecimiento, incorporando capacidades de metacognición y desarrollo de competencias, percepción de progreso y éxito, confianza en sí mismo, motivación por el aprendizaje, cultura del esfuerzo dentro de un escenario interconectado y desarrollo de la voluntad.
LO IMPORTANTE ES QUE EL PROCESO ESTÉ LLENO DE MOMENTOS INTERCONECTADOS QUE LE DAN SENTIDO AL MISMO PROCESO.


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